CRISTINA ABELLEIRA EL REPORTAJE A los continuos aplazamientos del plan de Razo-Baldaio se suma la petición de Adega para que se paralice La ordenación de Razo y Baldaio parece cada vez más utópica. Desde la presentación del estudio previo, hace casi tres años, y la exposición al público del diseño, hace dos, todas las iniciativas se han limitado a unas cuantas preguntas parlamentarias y a algún que otro comunicado de colectivos ecologistas. Uno de ellos, Adega, solicita la paralización del proyecto por considerarlo negativo, pero es que ni siquiera ha sido aprobado porque el Concello de Carballo no ha gestionado todavía la consecución de los terrenos.
20 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El alcalde de Carballo, Manuel Varela Rey, afirma que el proyecto de ordenación de Razo y Baldaio todavía no está aprobado, ya que el Ayuntamiento no ha puesto a disposición del Ministerio de Medio Ambiente los terrenos necesarios para ejecutarlo. Por tanto, Adega estaría pidiendo la paralización de una actuación que ni siquiera es seguro que vaya a ejecutarse, ya que desde hace dos años no se ha dado ni un solo paso adelante, e incluso el diputado del BNG en el Congreso Carlos Aymerich ha denunciado reiteradamente la desaparición de los más de 1.000 millones de pesetas (6.010.121 euros) de inversión previstos de los presupuestos generales. Contradicciones Antón Fortuna, de Adega, asegura que ha pedido tanto al Concello de Carballo como a la Demarcación de Costas información sobre el estado actual del plan de recuperación del litoral carballés, ya que «a día de hoxe», por ayer, desconocía si sus alegaciones habían sido estimadas. Sin embargo, el alcalde criticó que la asociación ecologista manifestase sus críticas en la prensa en lugar de hacerlo ante la Administración local, y señaló que en el proceso de elaboración del proyecto participaron varios grupos naturalistas. El único aspecto en el que todo el mundo parece estar de acuerdo es la necesidad de recuperar la marisma de Baldaio, lo que supondría devolverla -en la medida de lo posible- a su estado de hace casi cuarenta años. Incluso las mariscadoras, que tendrían que paralizar su actividad durante varios años, aceptan la ordenación prevista. Pero en otros puntos hay discrepancias. Adega asegura que el proyecto «vulnera a legalidade vixente» y que además incrementa la presión humana sobre la zona.