GABRIEL RIVERA PASABA POR AQUÍ
18 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Si después de cinco años estudiando entre las paredes de las bibliotecas aún no las odio, es que debe haber algo en ellas que me tiene que gustar. Será que desde pequeño me acostumbre a entenderlas como lugares de diversión y pasatiempo más que como cárceles, visión que de estos centros tienen algún que otro conocido de servidor. Me gusta lo de las agencia de lecturas en la Costa da Morte. Que los niños de los lugares más recónditos de la zona puedan acceder a un libro por lejos que esté su aldea. Si~ disfrutan en su interior se conseguirá que vean a los libros como un amigo, como reza el viejo slogan, y no como un trámite por el que tienen que pasar para aprobar una asignatura. Pero para hacer de los bibliotecas unos lugares amables también exige una modernización. Que los adolescentes y los niños puedan encontrar en ella algo que les motive a visitarlas. Internet y lectores del CD son básicos para conseguir este objetivo.