La acusada alegó ante la Audiencia que la acreedora no sabía escribir

La Voz

CARBALLO

11 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

En el recurso, la condenada alegó «sorpresivamente» que la fallecida no sabía firmar. Para demostrarlo, adujo que la rúbrica de la mujer no aparecía en dos documentos muy significativos, como la ficha de su carné de identidad o su testamento. La Audiencia, sin embargo, admitió como válida la firma de otros documentos acreditativos. Confirmó también que la rúbrica que María G. T. utilizaba para identificarse era la que el matrimonio había presentado falsificada. Añadió además que la falta de firma en los dos documentos mencionados no es una prueba concluyente, puesto que pudo ser fruto de su avanzada edad y el estado físico de la acreedora. El recurso que interpuso María J. I. fue finalmente rechazado ayer por la Audiencia Provincial: la mujer sí sabía firmar.