Expediente X en Corcubión

La Voz

CARBALLO

MAICA SIMÓN EL REPORTAJE Protección Civil y Guardia Civil buscaron sin resultados al dueño de una silla de ruedas hallada en el muelle Sábado, 7.00 am. Muelle de Corcubión. Un marinero de Sardiñeiro estaba dispuesto a comenzar su trabajo cuando el sol todavía no se dejaba ver. Al llegar al puerto se quedó helado, y no por el frío de la mañana precisamente. Allí, en la punta del muelle, encontró una silla de ruedas, demasiado cerca del agua. La primera impresión le puso los pelos de punta e inmediatamente avisó a las autoridades. Protección Civil de Corcubión se puso manos a la obra e intentó, sin éxito, localizar al propietario de la silla.

07 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El coordinador de Protección Civil, Ramón Pose Chete, y una pareja de la Guardia Civil visitaron a todos los minusválisdos de la localidad para averiguar si faltaban de sus domicilios o si les habían robado su silla. Incluso establecieron contacto telefónico con una persona natural de Corcubión que reside en Fisterra. Todos ellos estaban bien, en sus casas y con sus sillas. Superado este primer momento de inquietud, se comenzaron a estudiar otras hipótesis sobre la procedencia del vehículo ortopédico. Que fuese sustraído en otra zona o simplemente que se tratase de alguien que, queriendo deshacerse de ella, la dejase abandonada en el muelle. «Si fose así, ben a podían deixar noutro sitio», remata Chete. Denuncia Las autoridades decidieron esperar un tiempo prudencial por si se presentaba alguna denuncia por desaparición o por robo. Finalmente no hubo tal denuncia, ni nadie reclamó el objeto que tanto susto dio al marinero. La silla está un poco deteriorada, pero anda perfectamente. Tan sólo le faltan los apoyabrazos. Chete reconoce que es el objeto más extraño que ha recuperado Protección Civil de Corcubión. «Abandonar unha silla de rodas nun porto non é moi normal e máis, tan preto da auga. O mariñeiro que a atopou estaba moi nervioso porque o primeiro que se pensa ...», asegura el responsable de Protección Civil. Ahora tan sólo queda seguir esperando por si alguien reclama la silla o, en caso de que sea un abandono, dar un buen tirón de orejas al simpático autor del hecho.