Las máscaras de Osama Bin Laden y George Bush son las más reclamadas en las tiendas de la Costa da Morte Si a partir del próximo fin de semana se encuentran al mismísimo George Bush persiguiendo en persona a Osama Bin Laden por el puerto de Fisterra, por la playa da Barra o por el Parque do Anllóns no pongan los pies en polvorosa, ni huyan despavoridos. Tampoco estén temorosos. La única arma que se utilizará para la captura del terrorista será, como mucho, un petardo. El líder saudí y el discípulo aventajado del Tío Sam son las caretas más requeridas en las tiendas de disfraces cuando aún faltan siete días para que comience la gran traca del carnaval. Esa fiesta en la que el aburrimiento está prohibido y cualquier pecado es venial.
02 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Hay personas que son muy fetichistas. Cuenta una tendera carballesa que le pidieron una careta del presidente de los Estados Unidos con el golpe recibido tras atragantarse con una galletita salada mientras veía un partido de fútbol americano. De momento, no se hila tan fino y las caretas que llegan a las tiendas de la zona no reflejan los últimos acontecimientos políticos acaecidos. En casi todas los establecimientos Bin Laden y George Bush son los preferidos, aunque siempre hay una voz discordante. «Este año se lleva lo de siempre. Disfraces de hada para las niñas y de vaquero para los niños», comenta la dependienta de una tienda sita en la Plaza de Galicia de la capital bergantiñana. Otros monstruos Otros trajes muy solicitados son los de monstruos. Drácula y Franquestein son dos clásicos universales del carnaval y todos los años es fácil encontrar una cabeza cuadrada verde con dos tornillos saliendo de la garganta y una dentura postiza tintada de rojo sangre. «Los monstruos se llevan mucho, cuanto más feos, más gustan», comenta la responsable de una papelería que vende caretas. Así que este antroido tocará asustarse un rato con ellos. La tradición también indica que son los niños los que más se disfrazan cuando llegan estos días. De hecho, en todas las tiendas dicen que lo que más venden son trajes destinados a los más pequeños de las casas. En este apartado también hay clásicos. Aparte del vaquero con su estrella de Sheriff, son muy habituales el ninja y el sempieterno mosquetero. La traca carnavalesca ya está lista. Sólo faltan siete días para que estalle en mitad de las calles de Soneira, Fisterra y Bergantiños en forma de jolgorio.