SANTIAGO GARRIDO EN DIRECTO Miguel Ángel Estévez Insua, de Fisterra, trabaja en la base española de la Antártida
04 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Miguel Ángel Estévez cumplió 28 años el 9 de noviembre. Es de A Insua, en Fisterra, hijo de hombre de mar y hecho a sí mismo en barcos del mundo, a pesar de su juventud. Miguel trabaja en la Antártida. Un continente inhóspito, frío, oscuro -salvo tres meses al año-, inmenso -14 millones de kilómetros cuadrados. Pocos cientos de personas residen allí de manera permanente (los menos) o en la estación del verano austral, de diciembre a febrero. Los que lo hacen son militares, científicos o técnicos. Él forma parte de este selecto grupo desde hace cuatro años, pero no siempre ha hecho lo mismo. En 1996 embarcó en el buque de investigación Hespérides como militar profesional, y ya con él realizó dos campañas antárticas, con meses y meses enteros sin tocar tierra más o menos firme. Ha estado en otros buques oceanográficos y remolcadores, y casi siempre ligado a personal investigador y dirigido por la pretigiosa Unidad de Tecnología Marina de Barcelona, del Consejo de Investigaciones Científicas, para la que trabaja. Desde su módulo habitable, comenta cosas de su vida: «¿Que cómo se vive aquí? ¡Quería yo ver a los de Gran Hermano! Una cosa que aprendes al estar fuera de casa viviendo con gente que no conoces una temporada y en unas condiciones tan difíciles es a valorar más las cosas y a ser más humilde con la gente». Y las sensaciones: «El silencio es absoluto, menos cuando tienes encendido algún vehículo; son sorprendentes los días en que hay pedazos de hielo en el agua, de pequeño tamaño y en grandes cantidades, el estallido qur provocan al entrar en contacto con la sal». También habla del mal tiempo: «Pero no hay tormentas de rayos ni truenos; los cambios bruscos de velocidad del viento, el poder ver todas las estaciones del año en pocas horas...».