El trampolín del Bergantiños

G. VARELA CARBALLO

CARBALLO

Un buen puñado de jugadores que triunfan en categorías cercanas a Primera División han surgido del equipo carballés en la última década La ausencia de un equipo puntero en la Costa hace que los buenos jugadores sigan el camino de muchos trabajadores. La emigración. En otro tiempo, el Deportivo era el destino favorito. Hoy, resulta imposible por el salto de calidad que exige el club coruñés. Incluso Galicia se ha quedado pequeña y han decidido viajar a tierras del Levante o Andalucía. Aquellos que disfrutan de un presente deportivo brillante tienen algo en común. Su pasado en el Bergantiños. ¿Se imaginan que todos aquellos que pasaron por el equipo carballés se volviesen a reunir para realizar un proyecto de futuro? Sólo es un sueño. Puede que demasiado caro.

07 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Tomás Moro describió en su Utopía una sociedad ideal en la que la religión era un teísmo puro, la tolerancia, casi absoluta, y la estructura social, una especie de comunismo inspirado en los dictados de la razón natural. El diccionario, por su parte, aceptó la palabra como un plan o sistema halagüeño, pero irrealizable. Volver a unir a todos los componentes que vistieron la camiseta del Bergantiños es algo utópico. Sólo abarcable con la presencia de un poderoso tejido empresarial que diese cobijo económico a unas gentes que se han abierto paso en el profesionalismo. «Coñezo ben a Segunda División B e podo asegurar que si nos xuntasemos todos no Bergantiños estaríamos con comodidade no medio da clasificación». Habla Miguel. El soneirán es uno de los que más alto ha llegado. Miguel jugó en Segunda dos años con el Levante. Ahora lo hace en el Castellón. Su generación fue una de las más prolíficas. Junto a él surgieron Lema y Repi. El de Caión es, hoy en día, el que goza de un estatus más alto. Milita en el Burgos, del que fue capitán. Varios jugadores han seguido sus pasos, con mayor o menor fortuna. Pero todos se impulsaron en el trampolín bergantiñán para satisfacer sus ilusiones de cativo.