FLORES Y BOCADILLOS

La Voz

CARBALLO

CRISTINA ABELLEIRA PASABA POR AQUÍ

04 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Pasaba por el barrio carballés de A Milagrosa en plena efervescencia del proceso de elaboración de las alfombras florales. La cantante de la orquesta -bastante maleducada, por cierto- intentaba que los niños se subiesen al palco para hacer «el coyote», pero su llamamiento sólo caló (en un primer momento) en un borracho que vivía su propia fiesta. Lo cierto es que la orquesta -ni siquiera recuerdo su nombre- dejaba bastante que desear, pero sus cumbias hicieron bailar al respetable, a pesar de que estaban a punto de dar las tres de la mañana. A escasos metros de distancia, un grupo considerable de vecinos del barrio habían optado también por trasnochar, pero por otros motivos. A la hora del bocadillo, los más jóvenes reponían fuerzas frente a la tienda encargada de los suministros, y los más mayores seguían con la espalda doblada sobre el suelo, colocando pétalos de diferentes colores para rellenar el dibujo. Las alfombras florales son un espectáculo cuando los romeiros las ven el domingo por la mañana, pero todavía lo son más en las horas anteriores, cuando grandes y pequeños ponen manos a la obra para culminar muchas semanas de búsqueda y clasificación de las especies necesarias. «Todo el mundo trabaja mucho», insistía la edil de Medio Ambiente, Dolores Antelo, que vive en el barrio y que también aportó su grano de arena. Las únicas que no trabajaban a esas horas eran las atracciones de feria, que ya estaban cerradas después de dos días de actividad. Además, hacía demasiado frío como para subirse a la noria. En estos casos, la mejor forma de combatirlo es con movimiento: confeccionando alfombras florales o bailando, aunque la cantante de la orquesta se empeñe en hacer «el coyote».