Xurxo Borrazás, escritor carballés afincado en Vigo, recupera sus recuerdos bergantiñáns en sus dos últimas obras Desde que robaba libros en la papelería de Dorinda hasta hoy, cuando es uno de los escritores más reputados en lengua gallega, ha pasado un cuarto de siglo. Más de veinte años en los que Xurxo Borrazás ha abandonado su Carballo natal para instalarse a orillas del oceáno Atlántico en Vigo. Ciudad mágico-literaria que ha visto nacer de sus encantos los versos de Martín Códax y la prosa de Méndez Ferrín. El escritor, sin embargo, no olvida su lugar de nacimiento. Sus dos últimas obras, «O desintegrista» y «Na maleta», arrecenden a tierra de Bergantiños, como las novelas de Benito Pérez Galdos a cocidito madrileño.
01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Os libros que roubábamos na papelería de Dorinda foron os primeiros que tiven na miña casa. Eran edicións infantis de obras clásicas», recuerda Xurxo Borrazás. Cuando estalló el mayo de París y los tanques rusos arrasaron Praga, él era un niño de cinco años: «Houbo un cambio con respecto a xeracións anteriores, que eran de guitarra e coro. Eu son da electricidade e do rock and roll, e estaba o campo abonado doutra maneira. O rock lévate ó gusto por outro tipo de diálogos». En la casa de aquel joven se acumulaban, además de aquellos clásicos sisados, cómics de Ibáñez, el Capitán Trueno y el Jabato. «De ler a escribir non hai nin un paso», asegura. Con la entrada de los años ochenta llega Xurxo Borrazás a Compostela. En la Universidad, en la que estudia Filología, entra en contacto con la literatura en inglés, que el considera decesiva en su génesis de escritor. «Entre a literatura de alí e a da península hai moitas diferencias, como entre o cine americano e o español. ¿Por que me gusta? Será porque é moi boa literatura», confiesa. Con el gusanillo de la escritura anidado irremediablemente en sus entrañas, comienza su periplo como profesor del idioma sajón por varias localidades gallegas, entre ellas A Coruña, hasta que recala definitivamente, hace doce años, en Vigo. El primer libro En 1991 ve la luz su primera novela Cabeza de chorlito, que será el prólogo de una fértil carrera. El reconocimiento se hará efectivo en 1994 con el premio de la Crítica Española: «Non sei como é a literatura. Co paso do tempo, déixome levar e vou confiando máis no que sae. Non se pode decir que os meus últimos libros sexan máis sentimentais que razonais, sinxelamente son máis naturais. Tendo á simplificación, a prescindir máis dos xogos». Serán los años.