En la primera Festa do Percebe de Laxe se sirvieron 1.500 kilos del crustáceo y otros 500 de pulpo
11 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Hai unha forza que me atrae cara este curruncho do finisterrae galego». Está claro que la fuerza que atrajo a Antonio Pernas a Laxe fue, al menos ayer, la de los 1.500 kilos de percebe que se repartieron en el puerto de la villa. El pregonero de la primera edición de la fiesta gastronómica llegó de blanco y negro. Blanco, porque es verano, y negro, porque es su color. Leyó un pregón bonito, con referencias a la poesía de Antón Zapata, a las gentes del mar y a la «maxia» de este «rincón bendito». Eso sí, recomendó para los no iniciados en el marisco: «Coidado cas camisas». Los comensales locales ya sabían de qué iba el cuento, pero algunos turistas (mucho madrileño) trataban de estrangular al percebe y acabaron chiringando un kilómetro a la redonda. Y como no todo iba a ser comer, la cofradía de Laxe también organizó una exposición centrada en el mar. En la lonja se descubrió una placa en honor a los marineros fallecidos y el conselleiro de Pesca, Amancio Landín, la delegada provincial, María José Cancelo, y las autoridades locales hicieron los honores.