El lado oscuro de la C-552

C.A.M. CARBALLO

CARBALLO

El PSOE podría denunciar a la Xunta por demorar las medidas que contribuyan a paliar los accidentes La C-552 ha vuelto a mostrar, esta vez en Vimianzo, su lado oscuro. La lista de víctimas se incrementa cada mes, y cada año, a pesar de la reforma de las curvas de Rempenín, del tratamiento de drenaje en la Costa do Carrizal, de la instalación de «quitamiedos» y señales de limitación de velocidad y de alguna que otra línea continua. No sólo hay quien piensa que todas estas medidas son insuficientes, sino que también hay quien descarga la responsabilidad en la Administración. El PSOE quiere denunciar a la Xunta.

08 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La carretera de A Coruña a Fisterra tardó treinta años en terminarse, el tiempo justo para volver a empezar. Y es que las cosas han cambiado mucho en tres décadas: desde el reglamento de tráfico hasta los límites de velocidad o la potencia de los vehículos. Pero es que, además, el parque móvil probablemente se ha quintuplicado, al tiempo que los núcleos de población han ido creciendo hasta convertir la vía primitiva en una travesía prácticamente continua y sin la capacidad suficiente para el tráfico que tiene. Todo ello ha contribuido, sin duda, a situar la C-552 entre las carreteras más peligrosas de Galicia. Este año ya se han producido siete víctimas mortales, la última este mismo martes, y hay quien piensa que las medidas adoptadas hasta ahora son insuficientes. Responsabilidad «Nin chove máis aquí, nin o comportamento da xente é distinto; o único que nos diferencia do resto de Galicia é a dichosa estrada». Así lo cree la diputada socialista Marisol Soneira, que se puso en contacto con el abogado del partido para estudiar la posibilidad de denunciar a la Xunta: «Queremos ver ata onde chega a súa responsabilidade, e como haxa o máis mínimo resquicio legal, a denuncia está presentada». La representante del PSOE está convencida de la necesidad de un trazado alternativo, ya que en el 60% de la C-552 está limitada la velocidad, lo que favorece las infracciones de tráfico, y además los seguros «son entre un tres e un catro por cento máis caros».