Los peregrinos de la ruta a Fisterra y Muxía completaron sin problemas la etapa más dura del recorrido Después de alrededor de 38 kilómetros de caminata, los peregrinos aún estaban de humor para bromas. Y es que si algo se caracteriza la quinta peregrinación a Fisterra y Muxía, organizada por Neria, es el buen ambiente. De todas las edades, de las más diversas procedencias y con las mismas ganas de pasárselo bien. Ayer llegaron a Olveiroa y, tras dormir en Cee, hoy completarán el Camino a Fisterra.
03 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Juanjo, de Barcelona, se acordaba ayer de su padre más que nunca. Los consejos paternos lo trajeron desde Cataluña para participar en la peregrinación a Fisterra y Muxía. Juanjo agradecía la experiencia y elogiaba el paisaje, pero cuando miraba sus pies cansados tras casi 38 kilómetros de ruta, había palabras de lo más variadas para su progenitor. Como él, Henrique de Lisboa o Jacinto de Cáceres, entre muchos otros, recorrieron el trayecto entre Negreira y Olveiroa como pudieron. Muchos reconocían que la etapa les había llegado -es la más larga de la peregrinación-, pero que merecía la pena. Entre ellos, el ex-alcalde de Cee, Manuel Lamela, tenis en los pies y sombrero estilo vaquero, descansaba tras la caminata con ganas de más. Los peregrinos arrancaron por la mañana de Negreira. En As Maroñas, el ejecutivo de Mazaricos les invitó a comer. Por la noche, cambio de planes. Las obras en los pabellones de Mazaricos y Dumbría obligaron a modificar las previsiones y desplazarse hasta Cee para pasar la noche en el antiguo centro Agra de Raíces. Con la etapa de hoy completarán el Camino hasta Fisterra.