14 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.
Uno de los grupos más numerosos procedía de Santander. Trinta y seis personas llegaron el viernes de la localidad cántabra. La mitad son polícias como Francisco, que ya participó en la primera edición de la concentración y que las considera «algo maravilloso». Muchas veces trabaja en moto, pero ello no le hace perder el gusto por la máquina. También lo mantiene Ramón Iglesias, de 62 años y de Pontedeume que dice relajarse con la moto y que recita de carrerilla todas las concentraciones de Galicia. Lo de la policía le viene por sus hijos. Él es marino.