GENTES DEL FINISTERRE
14 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.PARECE INCREÍBLE, pero dos de los candidatos que hoy se presentan al título de Míster España son... ¡de Vimianzo! Bien es verdad que sería mejor que dos vecinos de la comarca optasen al Nobel, pero nadie duda de que estos certámenes ofrecen su punto de fama y dan cierta dimensión social. Al grano: los mozos son, el primero, Humberto Pérez Pais, 26 años; 1,87 de estatura, ojos verdes, tres veces Mister Galicia, practica fitness y judo y, hasta donde nos consta, servía copas a veces en un pub de moda de Vimianzo. Acude a La Línea de la Concepción, que es la ciudad gaditana en la que se celebra el magno concurso (hoy, 21,30, retransmitida en directo por Telecinco) en representación de A Coruña. EL OTRO GRANO -el otro mozo, queremos decir- es Antonio Oreiro López, de la parroquia de Baíñas, residente en A Coruña desde hace tiempo y compite, por circunstancias que nos son ajenas, en representación de la provincia de Lugo. La suya ya está ocupada, es lo que parece. Antonio tiene 22 años, mide 1,95 de alto; es experto en artes marciales, le gustan los deportes de aventura y musculación y sus ojos son marrones. Observando los candidatos, compañeros, y sin embargo rivales, no parece que ninguno de los dos lo vaya a tener fácil esta noche. Lo que sí tendrán seguro es a centenares de vimianceses pegados a la pantalla del televisor alucinando al ver a sus vecinos como los guapos de España. EL ALCALDE DE CEE se estrenó ayer en el arte de los casamientos. Antonio Domínguez hizo de maestro de ceremonias por primera vez en el enlace de José Manuel Senlle Canosa y Manuela Paz Sánchez. La boda se celebró en el salón de plenos del Concello que, en lugar de concejales, se llenó esta vez de amigos y familiares que asistieron al enlace. El alcalde dominó el terreno, escoltado por el secretario municipal. Fue una de las pocas bodas puntuales -comenzó a las seis y a las seis y cuarto ya no había vuelta atrás- y emotiva como todos los enlaces, sobre todo para los novios y para la preciosa damita de honor que tuvo el gusto de acompañar a los contrayentes, naturalmente.