Un enemigo que está en casa

La Voz

CARBALLO

Los métodos del furtivismo son variados. El método utilizado por la pareja sorprendida el miércoles «estaba no fondeo do marisco». Los extractores se van y dejan los percebes a buen recaudo. Cuando la costa no está vigilada, vuelven a por la mercancía. Hay marineros en la localidad camariñana que indican que para solventar el problema es necesario llegar a acuerdos puntuales con la Consellería de Pesca «para que aumente as vixianzas na zona». Además, creen que hace falta «comprar unha embarcación rápida para actuar por mar». Pero lo que pide la mayoría de los profesionales es que los marineros con permiso para extraer percebe sean más responsables. Consideran fuera de toda lógica «que seamos nós mesmos os que acabemos coa costa». Dicen que en El Muro de A Coruña se puede constatar que no se cumplen los topes de extracción recogidos en el plan de explotación. Pobres Hay profesionales del sector que dicen que las actuaciones de los celadores sólo sirvieron «para multar e sancionar a pobres vellos que ían a ribeira a coller un kilo de percebe para comer». Creen que el furtivismo aún continúa vivo. Las denuncias de los marineros van más allá: «Os furtivos aumentan día a día, e o máis grave é que somos nós mesmos», subrayó un camellán.