CRISTINA VIU CONTRAPUNTO
01 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque pueda parecer una incongruencia, la verde Bergantiños anda escasa de zonas verdes. Rodeados de montes y campos de cultivo, los cascos urbanos son un conglomerado de hormigón y ladrillo, como si ya fuera suficiente el ambiente rural para sentirse fuera de la ciudad. Y no es así. Ahí está el caso de Malpica, apretujada entre el Ventorrillo y la Atalaia, sin apenas espacios de juego para los niños o Laxe, salvada por el paseo marítimo, o Coristanco agropecuaria como pocas, pero contenida en sus jardines. Y Ponteceso, abierta al Anllóns como único respiro y paseo o A Laracha, con raquíticos espacios para el disfrute público. Ahora empieza la comarca a vestir de verde sus cascos urbanos, a hacerse más vivible para los nativos y más agradable para los turistas. Ya que comenzamos, espero que no paremos aquí.