Su abogado pide una pena de seis años de cárcel para el presunto autor del incendio Uno de los yernos de Antonio Castro Lema -ex alcalde de Laxe-, tuvo una fuerte agarrada hace tres años con un vecino. Recuerda lo que pasó en una muy típica discusión de taberna: «Llamó cacique a mi suegro, discutimos y me dijo que me iba a quemar el coche». Curiosamente, aquella misma noche su vehículo del pariente del ex-primer mandatario laxense fue pasto de las llamas sin más trámites. El abogado del afectado pide para el supuesto incendiario pague con seis años de cárcel y la indemnización de los daños el perjuicio sufrido por marido de una hija de las hijas del edil.
16 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La sala de lo Penal de los juzgados de A Coruña parecía una olla al fuego. Las miradas, tensas como un puñal. Los testigos, atacados por los nervios. Aparte de que no lograron aclarar lo que pasó aquella noche del 1 de diciembre de 1997. Nadie vio al autor del incendio. Pero sí escucharon las amenazas que A.R. profirió a José García Pazos, uno de los yernos del ex-alcalde de Laxe Antonio Castro Lema. «Le dijo que le iba a quemar el coche por la noche y el martes, el camión», declaró uno de los testigos en la sala. El relato de los hechos arranca a las nueve y media de la noche del día de autos. Todo sucedió en el interior del bar Pérez, en Laxe. «Cacique» El procesado, según expuso la acusación particular, comenzó a insultar y a dar evidentes muestras de su poca admiración por el entonces alcalde de la villa. Dijo de él que era «un cacique», aparte de poner en duda la honorabilidad de la madre de aquél. Al otro lado de la barra se encontraba el yerno del ofendido. Se cruzaron las miradas y saltaron chispas. «Tuvimos una agarrada», recuerda José García. Tras los empujones llegaron las amenazas, extremo que el imputado niega. No así el demandante: «Señaló con el índice mi coche, que tenía aparcado junto a la puerta del bar, y me dijo que lo iba a quemar aquella misma noche, mientras que el camión lo dejaría para el martes». Pero hay más: «Entonces, cogió un móvil y llamó a alguien para decirle que tenía un trabajo fácil, para él que le iba a suponer 50.000 pesetas». La Guardia Civil irrumpió en el bar para calmar los ánimos. De momento, la cosa quedó así, pero, dos horas después, cuando el reloj marcaba las dos de la madrugada, el vehículo de José García era consumido por el fuego. ¿Quién lo había provocado? Nadie vio ni escuchó nada. Media hora antes de que el coche ardiese, un vecino vio a su dueño dentro del vehículo, pero nada más. La acusación particular pide para el procesado una pena de cinco años por provocar el incendio y un año por amenazas, aparte del pago por los daños sufridos.