Los marineros de la localidad denuncian también que cada vez llegan menos arrastreros de las Rías Baixas a Muxía -tradicional zona de atraque de estas embarcaciones- por el miedo de los patrones a quedar varados o sufrir daños en las embarcaciones. «Isto significa unha perda de ingresos para a lonxa e para tódolos implicados», asegura el patrón mayor. Javier Sar califica el actual estado del puerto como «tercermundista» y añade que debe modificarse cuanto antes para que no ocasione más daños a los barcos. Los afectados mantienen que el principal problema no es la acumulación de arena y fango, sino las piedras que se juntan en algunas zonas del fondo del muelle. La cofradía está intentando señalizar estos lugares para evitar que se produzcan más accidentes mientras no se acometan las obras de dragado.