LA VIGILANCIA EN EL MAR El Servicio Marítimo de la Guardia Civil tramita, sobre todo, denuncias por prácticas pesqueras ilegales La mayor parte de las denuncias que gestiona el Servicio Marítimo de la Guardia Civil tienen que ver con pescadores jubilados que utilizan artes profesionales, con marineros que no respetan el descanso del fin de semana o por aparejos que no se recogen en el plazo obligatorio. En las inspecciones que realizan los efectivos de este departamento también se han detectado barcos que aún utilizan explosivos para la pesca. Por otro lado, los responsables del Servicio Marítimo aseguran que en la Costa da Morte ya está «erradicado» el tráfico de tabaco y el de estupefacientes «está en calma».
28 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La Costa da Morte no da muchos problemas a la Guardia Civil. Al menos, en lo que al mar se refiere. Antonio Sánchez, teniente del Servicio Marítimo, asegura que la mayor parte de las denuncias que tramitan corresponden a marineros jubilados que ejercen la pesca con artes profesionales, algo que está prohibido. El resto de expedientes que tramitan son por denuncias a pescadores que no respetan el descanso obligatorio en la actividad durante el fin de semana, o por no retirar las nasas en los plazos obligatorios. Antonio Sánchez asegura también que los agentes del Servicio Marítimo han detectado por la Costa da Morte varias embarcaciones que siguen utilizando explosivos para la pesca. Asegura que muchas inspecciones se dirigen a erradicar esta práctica, ya que supone un «grave problema medioambiental». El teniente explicó que los animales que mueren y no se recogen en las redes entran en putrefacción y desoxigenan el agua. El Servicio Marítimo de la Guardia Civil también incide en sus inspecciones en los vertidos de los buques al mar y en que se cumplan las medidas de seguridad, «que muy pocas veces se siguen», asegura Antonio Sánchez. En cuanto al tráfico de tabaco, dice que está «prácticamente erradicado» y que ya no se hacen desembarcos con este material. A pesar de que uno de los últimos y mayores apresamientos de estupefacientes tenía que ver con un mercante camariñán, el teniente asegura que «la zona está en calma».