Las familias de los tres marineros fisterráns del «Fátima» aguardan impacientes su regreso El pasado jueves la noticia sobresaltó a toda la localidad de Fisterra. Los lugareños ya casi se han acostumbrado a que, de tanto en tanto, el mar haga de las suyas. En esta ocasión se guardaban la esperanza de que a los suyos no les hubiese tocado. Al caer la noche, llegó la confirmación. De los cuatro marineros del «Fátima» rescatados por el navío israelí «Zin Pacífic», tres eran los de Fisterra. Los ánimos se relajaron, pero no de todo. Las familias de los tres tripulantes no descansarán hasta verlos ante sí.
15 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Ya han pasado seis días desde el naufragio del pesquero Fátima a trescientos kilómetros de la costa portuguesa. Desde entonces, las familias de los tres fisterráns han podido hablar con los suyos, pero siguen esperando para poder comprobar en persona que se encuentran bien y todo ha quedado en un gran susto. La posibilidad de que los tripulantes fueran dejados por el carguero israelí en las Azores y de allí, trasladados a Galicia, se quedó en nada. Por esta opción suspiraban las familias gallegas, que no entendían muy bien porque tenían que llevarlos hasta Canadá. Vivencias Begoña Lozano y Sandra Marcote son las esposas de Manuel José Estévez Martínez y Juan Manuel Crespo González, respectivamente. Al día siguiente del naufragio las tilas fueron sus compañeras. «Hasta que no lo vea, no estaré tranquila», confesaba Begoña. Su marido hacía la primera marea en el Fátima. Tan sólo llevaba cuatro días formando parte de la tripulación cuando ocurrió el accidente. Además, la noticia corrió como la pólvora, ya que su marido es muy conocido en el mundo del deporte, después de pasar por las filas de varios equipos de la zona. Sandra tampoco está más tranquila. Lo mismo le sucede a la familia de Juan Manuel López Casais, natural de Fisterra, pero residente en O Pindo. Después del desconcierto de las primeras horas, los familiares han podido hablar con normalidad con los marineros. Sin embargo, en estos seis días, ninguna autoridad o institución se ha puesto en contacto con ellos, para ofrecerles información oficial. Los medios de comunicación y las llamadas realizadas a propia inciativa han sido el único modo que han tenido de saber de los suyos.