Históricamente, jugar en la cancha del Oviedo, para el Básquet Coruña, es sinónimo de dificultad. Así que esta vez, por muy bien que esté rindiendo el equipo, no fue la excepción. Nos enfrentamos a un rival que nos planteó un duelo de tú a tú, utilizando nuestras mismas armas. De inicio la sólida defensa de los carbayones logró atascar al Leyma y cortar la fluidez del juego, mientras que los bajos porcentajes en el triple durante los primeros veinte minutos nos impidieron abrir brecha en el marcador.
Oviedo mostró un plus de energía que se tradujo en productividad en el rebote ofensivo. Fue un partido que obligó al equipo coruñés a bajar al barro y pelear cada acción, como ya nos tiene acostumbrados, aunque en esta ocasión no fue hasta los minutos finales cuando logró asentar la ventaja necesaria para llevarse la victoria.
La persistencia en cada acción y la confianza en el trabajo diario hicieron que apareciera la calidad de los jugadores. Fue el caso de Cremo, que en los momentos en los que peor estaba el equipo naranja, con un picotazo a Guillen con un triple más adicional, logró alcanzar nuestra primera ventaja. Y fue Caio quien puso la puntilla desde la línea de tiro libre, gestionando con inteligencia el final del encuentro para sellar el triunfo.
Ahora toca recuperarse lo antes posible. El miércoles nos espera otra batalla, aunque esta vez arropados por el Coliseum.