Los feriantes descartan montar las atracciones en el Malecón por falta de seguridad y espacio
RIBEIRA
El edil Francisco Suárez puerta indica que hay 20.000 metros cuadrados, seis mil más que en el relleno, pero los empresarios aluden a la existencia de árboles y farolas
09 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La amplia superficie que el casco urbano de Ribeira tiene bajo administración de Portos vuelve a convertirse en un obstáculo de cara a las fiestas de verano, dado que los usos de estos espacios están restringidos. La propuesta del Concello de habilitar la carretera y el paseo del Malecón como lugar de emplazamiento de las atracciones es descartada por los feriantes, que argumentan que no hay espacio para todos y que la seguridad se vería comprometida.
El edil de Festexos, Francisco Suárez-Puerta, asegura que la superficie que tradicionalmente ocupan los empresarios en el relleno es de 14.800 metros cuadrados y que la sugerida por el Ayuntamiento asciende a 20.000. Incluso, recalcó que se planteó la alternativa de sacar las farolas.
Sin embargo, los feriantes consultados coinciden en manifestar que linealmente sí habría metros suficientes, pero que hay atracciones que tienen once o doce metros de fondo y que es inviable situar en el malecón porque hay obstáculos como árboles, setos u otras estructuras de carácter fijo.
Al mismo tiempo, argumentan que en el boceto presentado por el Concello, se pretende agrupar en un espacio reducido todas las filas de casetas que se instalan en Ribeira. Indican que no habría manera de garantizar las franjas de seguridad y que sería inviable, por ejemplo, el paso de un vehículo de emergencias.
El otro problema es que una veintena de atracciones podrían quedarse sin posibilidad de instalar y los feriantes aseguran que eso sería muy duro para las familias.
Por su parte, Francisco Suárez-Puerta recalcó que el pasado viernes volvió a solicitarse una reunión con Portos, recalcando las dificultades para ser recibidos por el organismo. Teniendo en cuenta los antecedentes, ve complicado que el organismo acceda a abrir la mano sobre la instalación en las zonas clasificadas como rojas.