«Por mis pistolas»

José Vicente Domínguez

RIBEIRA

14 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Claro que Cantinflas lo bordaba. Y era capaz de convertir en arte cualquier cosa que hiciera. Pero hay mucho imitador de Cantinflas suelto que, actuando por encima de su capacidad, lo que hace, además de carecer de gracia, suele ser chapucero. Cuando un político pretenda emular a Cantinflas, debería pensárselo mucho y no olvidar que el arte no debe confundirse con el bodrio, si no quiere rozar el ridículo. Y aquí comienza el espectáculo.

¡Señoras y señores pasen y vean la remodelación estética que acaban de hacer en la explanada del puerto en Palmeira! ¡Observen el intrincado laberinto y juzguen ustedes! Si son capaces de entender el diseño de bolardos y masas pétreas, es que son incapaces de reírse con Cantinflas y eso, deberían de hacérselo mirar; porque es posible que hayan perdido el sentido del gusto, de la estética y del arte mismo.

Cantinflas, en su magistral interpretación de Por mis pistolas, en aquella memorable secuencia del paso entre México y USA, montado en su caballo y arrastrando su burro, consigue que el funcionario de fronteras le permita la entrada como turista. Eso sí; haciendo constar que el equino y el jumento eran «familiares acompañantes».