Malas perspectivas marisqueras en Ribeira

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

RIBEIRA

CARMELA QUEIJEIRO

Unos 200 productores iniciarán una campaña marcada por la escasez de almeja babosa

05 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Malas son las perspectivas de la campaña marisquera que arranca mañana en Ribeira para unos 200 profesionales, muchos procedentes de localidades vecinas como A Pobra, Cabo de Cruz, A Illa o Vilanova. Escasea el producto estrella de las concesiones, la almeja babosa, y las estimaciones son que las capturas se reduzcan a la mitad con respecto al pasado ejercicio, en el que el sector trajo a tierra 85.000 kilogramos de esta especie, 37.000 más que en el 2015.

La única esperanza que les queda a los productores es que alcance una elevada cotización en la lonja, aprovechando que el resto de cofradías de la comarca tienen sus autorizaciones cerradas y que las capturas de bivalvo en el libre marisqueo, donde se concentra el grueso de la flota, son bastante escasas.

La reducida cantidad de almeja babosa de talla comercializable constatada en los muestreos motivará, según indica el presidente de la agrupación ribeirense, Andrés Martínez, que muchos abandonen la actividad a partir de la próxima semana, cuando finalice la veda de la centolla.

Todo abierto

En vista de las circunstancias, el pósito ha optado por abrir la totalidad de las concesiones, como ya hizo el año pasado. Los cupos de babosa se han establecido en 10 kilogramos por tripulante, mientras que los de almeja roja serán de 15 kilogramos durante el mes de noviembre y de 20 en diciembre. Precisamente, será en la captura de esta última variedad donde acabarán centralizando sus esfuerzos los profesionales, con la confianza de que los precios registren el buen comportamiento de ejercicios precedentes.

La campaña marisquera del 2016 cerró con la facturación más elevada de los últimos cuatro años, 2.336.076 euros. En esta ocasión, Andrés Martínez subraya que «un prezo bo para a parcela de babosa sería sobre os 16 euros. Agardamos que os compradores acudan a Ribeira, aínda que son consciente de que esta será unha tempada frouxa».

Precisamente, el cierre de las autorizaciones que administra la cofradía de Ribeira estará condicionado por el valor que alcance el bivalvo.