Abastos

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez MATICES

RIANXO

30 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Es compleja la relación que existe en esta ciudad con las plazas de abastos. Recuerden que tenemos una, la del barrio de A Ponte, que sigue cerrada a cal y canto dos años después de su inauguración. El recinto pasó largo tiempo siendo objeto de una reforma integral que costó dos millones de euros. Con ella se pretendía convertirlo en un espacio moderno que, según nos contaron entonces las autoridades, podría asemejarse al madrileño mercado de San Miguel, en el que se aunase venta y degustación y que, en definitiva, se convirtiese en un referente de ocio y negocio para el barrio. Pero ni ocio, ni negocio, ni nada de nada. Hoy en día el edificio de abastos sigue siendo un espacio clausurado que nadie parece querer ocupar. El último concurso convocado por el Concello para la gestión integral del recinto ha quedado desierto, así que ahora las autoridades municipales deben buscar nuevas alternativas para su explotación. Ya veremos qué se les ocurre. Mientras, sigue avanzando, aunque a paso lento, el plan para reformar la otra plaza de abastos de la ciudad, situada en la zona de As Burgas. Ayer mismo se anunciaba la adjudicación de la obra para comenzar a construir la instalación -algo así como una gran carpa- a la que se mudarán los placeros durante el tiempo que duren los trabajos para reformar el edificio. Buena noticia, claro, pero resulta que los vendedores del rianxo, los que tienen sus puestos en el exterior de la plaza, no están incluidos en la mudanza. ¿Después de tantos años hablando de la reforma, no se acordaron de que están allí? ¿Qué harán ellos, entonces, cuando llegue la piqueta? Ojalá esto no sea el comienzo de otra sonada chapuza de incierto final...