Instalaciones que envejecen solas


No es que abunden, pero las Administraciones poseen en la comarca edificios o instalaciones que, por el motivo que sea, dejaron de estar operativas. Olvidadas y sin uso, el tiempo, que no perdona, va deteriorándolas, hasta el punto de que muchas se convierten en un símbolo de feísmo y, además, ofrecen una imagen de abandono. Las Administraciones, municipales, autonómicas o estatales deberían hacer una revisión de los bienes que poseen y de la utilidad que se les está dando, porque es muy posible que esas instalaciones, debidamente acondicionadas, puedan tener una segunda vida. Sucede, por ejemplo, con las escuelas unitarias, muchas de las cuales se encuentran en un estado lamentable.

Con frecuencia hay asociaciones cuya actividad se ve mermada porque carecen de lugares en los que poder reunirse y seguramente hay locales que podrían utilizar. Ayuntamientos como el de Mazaricos tienen en marcha un proyecto en este sentido, arreglar viejas escuelas para que puedan tener un uso público. También en A Pobra o en Rianxo se ha planteado esta cuestión. Uno de los mejores ejemplos de lo que puede dar de si un edificio de ese estilo es la asociación Amicos.

Recuerdo cuando Esther Vidal puso en marcha la entidad: los primeros usuarios recibían atención en las mismas sillas que los estudiantes habían utilizado hasta no hacía mucho y de las paredes todavía colgaban dibujos y murales infantiles. Hoy en día, de aquello que alguna vez fue una escuela unitaria en Oleiros solo quedan los cimientos y las vigas maestras.

En muchas ocasiones se plantea la construcción de locales para un viveiro de empresas o para hacer un centro social o un espacio multiusos. Lo difícil no es levantar las cuatro paredes y techarlas, eso es lo de menos. Para eso se consigue financiación de forma más o menos sencilla, incluso en estos tiempos de austeridad. Lo complicado viene después, porque se trata de un inmueble más que hay que mantener, mientras otros que podrían aprovecharse van cayéndose a trozos.

En estos tiempos en los que tanto se habla de control del gasto, sacar el máximo rendimiento a lo que se tiene y favorecer su utilidad por parte de los vecinos es una forma de buena gestión de los recursos públicos. Los ayuntamientos de la comarca se están dando cuenta de esto, el de Muros, por ejemplo, lleva un tiempo dándole vueltas a la recuperación de la antigua lonja, como en su día ya hizo el Ayuntamiento de Porto do Son. Estaría bien que otras Administraciones siguieran su ejemplo y que, sin necesidad de farragosos trámites, cedieran el uso a los que sí parecen dispuestos a sacar partido de antiguas paredes que tienen muchas historias que contar.

Por Ana Gerpe CIUDADANA

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