Una inversión de 470.000 euros convertirá un viejo astillero en un centro de entrenamiento

La transformación de la vieja nave de Abruñeiras en la nueva sede del Club do Mar de Noia contará con financiación autonómica y se ejecutará este año


Noia / La Voz

Estuvo muy cerca de acabar reducida a escombros después de años de abandono, pero finalmente el gobierno de Noia decidió conservar la estructura del viejo astillero de Hermida, en la zona de Abruñeiras, y en los próximos meses la nave experimentará un cambio radical. Esa es al menos la intención del ejecutivo que preside Santiago Freire. Un proyecto en el que colaboran Concello, Dirección Xeral para o Deporte y Consellería de Medio Ambiente transformará las viejas instalaciones en un amplio centro de entrenamiento para los remeros del Club do Mar de Noia. Para ello será necesario realizar una inversión de 470.000 euros.

El proyecto se abordó hace unos días en una reunión que el regidor noiés mantuvo con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y en la que se fijó como plazo previsto para la ejecución de los trabajos este ejercicio. Y ayer, tras el lago proceso para la cesión de las instalaciones al Concello, iniciado en el 2015, estaba previsto que se aprobase en el pleno la inscripción de la nave en el inventario de bienes municipal.

Los avances en la tramitación administrativa permitirán que, si no surgen imprevistos, en los próximos meses los obreros comiencen a trabajar en la futura sede del Club do Mar de Noia. Freire justificó esta inversión señalando que la entidad cuenta con un número importante de deportistas y que las instalaciones actuales son insuficientes.

Así será

El alcalde avanzó también las características del centro deportivo que se habilitará en Abruñeiras, un inmueble con dos plantas y una superficie total construida de 1.246 metros y algo más de mil metros cuadrados de superficie útil.

Según el proyecto, el recinto contará con un foso de entrenamiento de unos 112 metros cuadrados, dos hangares para las embarcaciones, almacén, aseos y vestuarios, en la planta baja. En cuanto al piso superior, se habilitará un gimnasio de 113 metros cuadrados, una sala de remo indoor con maquinaria específica y un par de despachos.

Santiago Freire destacó la importancia de esta actuación, que supondrá un importante esfuerzo económico y que se pretende integrar en la zona en la que se levanta el viejo astillero de Abruñeiras, junto al paseo marítimo noiés. De hecho, precisamente por su localización, el objetivo de los predecesores del PP al frente del gobierno local era demoler la nave y recuperar ambientalmente ese espacio para dedicarlo a zona verde.

Pero ese proyecto nunca se ejecutó y los populares, que ya en la oposición abogaban por recuperar la construcción para convertirla en un edificio de usos náuticos, impulsó una remodelación de las instalaciones que, si nada lo impide, será una realidad a lo largo de este año.

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