Matemáticas entre macarrones

raquel iglesias RIBEIRA / LA VOZ

NOIA

Marcos Creo

Alumnos de Noia aprenden a ahorrar en Mercamola, un súper que se ha instalado en un aula y donde todo es real, menos los billetes

20 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay una generación que crece haciendo números. Los niños del colegio María Assumpta, de Noia, acostumbrados a que sus padres miren con lupa los precios del supermercado, han hecho del ahorro un juego. Las matemáticas no tienen secretos para ellos gracias a Mercamola, el híper en el que suman, restan, hacen inventario y llenan las cestas de galletas y macarrones. Eso sí, deben comparar las etiquetas para que los euros no se vayan volando y luego no haya que echarse las manos a la cabeza.

Los enrevesados problemas matemáticos tienen los días contados. Y es que con la cesta de la compra en mano ejercitan tanto o más las neuronas que agarrados al lápiz y a la goma de borrar. Todos los alumnos del centro pasan por esta clase, desde infantil hasta formación profesional. Como es lógico, las actividades que allí se desempeñan varían según la edad y lo de conocer la equivalencia entre las diferentes unidades de capacidad se reserva para unos pocos.

La fecha de caducidad también es un detalle que no pasa desapercibido para los pequeños. Para sacar buena nota deberán fijarse en los textos escritos del kétchup o el arroz, además de los componentes y el peso neto. «Cuando toca clase en el súper los niños se ponen contentísimos. Aquí aprenden más allá de los libros, saben lo poco que cunde el dinero y tratan de no malgastar», señaló la directora del colegio, Mónica Maseda.

Los padres también se involucran en la actividad, ayudando a los niños a conseguir folletos de propaganda del supermercado con el que después elaborarán las ofertas de Mercamola.

Tal y como indicó Maseda, algunos colegios de otras localidades españolas se han interesado por copiar la idea y poner en marcha esta original clase de matemáticas.

En el María Assumpta se desarrolla un modelo educativo de inteligencias múltiples que se basa en la premisa de que la brillantez académica no lo es todo y trata de acercar la vida real a las aulas. Los estudiantes demuestran, mediante la cooperación y el trabajo en grupo, su destreza para el cálculo mental y resolver problemas relacionados con el dinero.

Incluso, en algunas ocasiones los críos hacen la compra en inglés, uniendo así el aprendizaje de las matemáticas al de la lengua extranjera. Aprenden casi jugando y el éxito educativo parece estar asegurado.

Cabe destacar que los precios se adaptan a la realidad y que el esfuerzo de los profesores para que Mercamola abriera sus puertas no ha sido baladí. Y es que se encargaron de limpiar los envases y de colocarlos perfectamente en las estanterías para que casi parezca real. También hay una caja con monedas y billetes de mentira con las que se aprende a dar el cambio y a estimar si lo que hay en el monedero es suficiente para pagar.

«Los niños saben lo poco que cunde el dinero y tratan de no malgastar»