En directo Vecinos de Rois abandonaron sus casas ante la proximidad del peligro, que planeó sobre hasta seis parroquias, la mitad de las que forman el municipio
07 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ois casi no vio ayer el sol, ni siquiera el cielo azul, sólo humo, negro y gris, que tiñó de «desgracia» a buena parte del municipio. La mitad de su territorio, seis parroquias (Ermedelo, Leroño, Buxán, Herbogo, Costa y Sorribas), registró incendios al mismo tiempo, formando un cordón de fuego y destrucción y un ambiente irrespirable. En Rois, los momentos más dramáticos se vivieron en dos puntos: en la parroquia de San Miguel de Costa, donde llegaron a sonar las campanas en señal de alarma, y en Sorribas, en el núcleo de Vilar de Abade, a donde se propagó el fuego de Bastavales, en el colindante municipio de Brión. Fue una vecina de la parroquia de Costa la que tocó dos veces en menos de una hora las campanas de la iglesia parroquial, avisando de que el fuego que quemaba el monte de A Cabana se aproximaba a aldeas como Casal y Ferreiros. Muchos vecinos hicieron caso de la advertencia, pero otros se quedaron a cuidar de sus propiedades, apoyados en tierra por medios como motobombas o retenes, además de los aviones por aire. Los que escaparon lo hicieron a una aldea situada más abajo, en Liñares, donde el bar del lugar se convirtió en refugio de los vecinos, entre los que era patente el «miedo», pero también la «desolación». Y eso que no sabían que desde la parroquia de Buxán hasta la de Sorribas, desde una punta a la otra, todo un cordón de fuego se comía Rois. «Será unha sabotaxe», se preguntaban algunos, que no recuerdan una jornada de incendios tan trágica. Desbordados Y lo peor era ver cómo, al menos por la mañana, los medios tardaron en llegar porque Galicia está desbordada por el fuego. Llamadas al 112 o al centro de coordinación de incendios de Noia y nada. El teléfono comunicaba la mayor parte de las veces. Y, entretanto, los vecinos de cualquiera de las seis parroquias afectadas se crecían ante la adversidad y, unidos, plantaron cara al fuego, en algún caso de forma temeraria, pero... Así sucedió, por ejemplo, en Vilar de Abade, en Sorribas, una aldea prácticamente rodeada de monte y que ayer se convirtió en una ratonera. El fuego se propagó desde el concello vecino y afectó, primero, a la parte de atrás del núcleo, cuyo único acceso es precisamente una carretera angosta en medio del monte. Daba auténtico miedo ir ayer a Casal de Abade. Y es que las llamas podrían haber afectado a antenas de telefonía móvil y fija, ya que la cobertura falló en algunos momentos sin contar que algún aparato no funcionó, según fuentes consultadas. También fue necesario cortar carreteras, como la de acceso a las aldeas de Ferreiros y Casal, por donde subió una máquina para tratar de atajar el fuego. A otros puntos próximos, como Liñares, era imposible llegar debido al humo que, en algún momento, impedía la visibilidad por carretera. Alquiler de cisternas El Concello Rois, por su parte, alquiló diversos tractores con cisternas para llevar agua a los puntos más afectados, según informó la alcaldesa en funciones, María Jesús Castro Neo, que recorrió durante todo el día buena parte del territorio en llamas. Otros concejales de la corporación también se interesaron in situ por la situación. La alcaldesa en funciones también puso en aviso a distintos núcleos hacia los que se dirigía el fuego, para que estuvieran en alerta. Ya no por miedo a perder bienes materiales como la madera de los montes, sino por las propias viviendas y vidas humanas. Y eso que, en algunos casos, la madera es la cartilla del banco para muchas familias, a las que ayer no les quedó más que llorar ante una situación tan trágica. Ni los más mayores recuerdan nada igual.