La cinta de Moebius

RAFA G. GARCÍA

NOIA

DESDE FUERA | O |

05 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

UNA CINTA de una sola cara que gira hasta formar el símbolo del infinito. El anverso y el reverso son la misma cosa, o al menos lo parecen. La historia económica, que no desarrollo, de la villa de Noia ha venido girando sobre sí misma hasta alcanzar un eterno punto de partida, convirtiendo nuestro porvenir en una mera espera de un nuevo y repetido comienzo, con el anhelo, eso sí, de que en algún momento podamos distinguir con claridad las dos caras diferenciadas de la cinta por la que transitamos, todavía hoy, por pura inercia. Los caminos circulares son difíciles de abandonar. Los jóvenes de cuerpo y espíritu miran hacia delante, intentando distinguir qué nos aguarda más allá de la bruma; pero cuando esa bruma, por causa quizás de algún soplo de esperanza, se disipa momentáneamente, sólo alcanzan a ver su propia espalda. El progreso económico y social tendrá vetada la entrada en esta villa mientras los noieses continuemos deslizándonos por la cinta de Moebius que nosotros mismos hemos tejido. La llaman la comarca de Noia. Pero Outes, Porto do Son y Lousame discurren por la cara perdida de la cinta, sin posibilidad alguna de encuentro. Hasta que alguien llegue.