El perro del hortelano

J.M. SANDE

MUROS

DESDE FUERA | O |

09 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

SUELE RESULTAR difícil constituir asociaciones, pero es más complicado aún encontrar voluntarios para figurar al frente de las entidades. El nivel de responsabilidad que se exige es grande y, por ello, son escasos los que de forma altruista optan por asumir cargos de una agrupación vecinal, de una comisión de festejos o de una entidad cultural. En el municipio de Muros ocurre lo contrario, pues son múltiples las asociaciones, aunque de la existencia de algunas sólo se sabe en el registro de sociedades. El número de directivos está siempre muy disputado. En algunos casos hay entidades que sólo tienen presidente, mientras en otros, un mismo sujeto se hace acreedor de varias presidencias. Así, cuando alguien se propone de forma sana renovar la dirección de una entidad, se encuentra con múltiples exigencias, irregularidades e incluso oposiciones, dando vigencia al dicho popular del perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Algo así ocurre estos días con la sociedad cinegética de Muros, en cuyas asambleas se airean pintorescas acusaciones, y eso que se trata de una entidad creada para el disfrute del ocio de sus miembros.