«Es un hórreo especialmente bello»

El símbolo patrimonial carnotano vuelve a brillar tras años de paulatino deterioro


ribeira / la voz

Tres largos años, desde que en el 2016 empezara a registrar los primeros desprendimiento en el tejado, estuvo sufriendo un constante proceso de deterioro el hórreo de Carnota, el tercer granero más largo de Galicia, con casi 35 metros de longitud, y sin duda el icono patrimonial del municipio. Un tiempo durante el que los gritos de auxilio para su recuperación fueron a más, sobre todo cuando parte de la cubierta se desprendió, llegando incluso a peligrar la estructura del edificio. Pero la realización de un proyecto de consolidación, liderado por el arquitecto Ricardo Sáez Díaz, le ha devuelto a este atractivo turístico el brillo de antaño.

Cuando, a finales del año pasado, el arquitecto y el resto del equipo desembarcaron en Carnota, se encontraron con un hórreo que tenía un problema de consolidación y un deterioro importantes: «Se había caído una gran parte de la cubierta y el resto estaba a punto. Ello había provocado desplomes en los muros y que incluso empezaran a moverse las paredes». Ricardo Sáez aclara que en ningún momento se planteó una restauración del edificio, sino una consolidación: «No existe un estudio exhaustivo sobre como era el hórreo y su proceso de construcción, por lo que no se puede abarcar una restauración».

Esa consolidación consistió en desmontar la cubierta, realizada con teja árabe y madera de castaño, y tratar de salvar todo el material que se pudiera. También fue necesario desarmar parte de las paredes para después recolocarlas. El arquitecto explica que este proceso le permitió sacar alguna que otra conclusión sobre el icono patrimonial de Carnota: «Se observaron sus dos fases bien diferenciadas, la primera de 1768 y la segunda de 1783, cuando se amplió el granero para dotarlo con 11 pares de pies más. La primera parte es de una calidad mucho mayor, espléndida diría yo».

Estudio pendiente

El principal problema que presentaba el hórreo de Carnota, además del deterioro propio de los muchos años que han pasado desde su construcción, era, según aclaró el técnico, la humedad: «En esta zona el clima es especialmente duro y desde que tuvieron lugar los primeros desprendimientos, el agua penetró en el interior, que estaba lleno de verdín». De hecho, de la cubierta de madera no pudo salvarse nada y fue reconstruida por completo.

Pese a que el edificio ya luce en todo su esplendor, Ricardo Sáez comenta que se optó por dejar sin tocar aquellas zonas que están menos deterioradas, a la espera de que un estudio exhaustivo permita abordar una posible restauración en el futuro. Ahora, con el trabajo concluido, este arquitecto especialista en patrimonio, que ha trabajado en diversos graneros e iglesias, e incluso en la catedral de Santiago, no duda a la hora de afirmar, con respecto al icono de Carnota, que «es un hórreo especialmente bello». Argumenta la afirmación en la combinación de la longitud (34,74 metros) y la anchura (1,90), pero también en el material empleado para la construcción: «Que sea todo de cantería habla del mérito de su tamaño. Tiene lajas horizontales bien tratadas, con apoyos perfectamente construidos. Se ve que hay una mano culta detrás. Es un hórreo de una gran calidad».

Este símbolo de Carnota, declarado Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional se encuentra en una finca abierta, a la que los visitantes pueden acceder en cualquier momento. Eso sí, solo se puede ver el exterior, pero Ricardo Sáez no considera necesario abrirlo al público: «Solo puede ser de interés para algún especialista, pero no para el público en general. Es más, creo que no sería conveniente permitir el acceso de los turistas».

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