¡Tranquilo Jefe!

BOIRO

MARCOS CREO

29 may 2022 . Actualizado a las 05:05 h.

El paso por la vida está trufado de oportunidades, y de la decisión de cada uno depende aprovecharlas y disfrutarlas o rechazarlas e ignorarlas. Yo he tenido la inmensa oportunidad de conocer a Jesús Alonso Fernández y la enorme fortuna de entablar amistad con él. Y no, no le conocí en la política, ni siquiera como empresario. Le conocí como padre de mi amigo Javier, siendo niños, en esa etapa en la que vives ajeno a las preocupaciones de los adultos, pese a estar entre ellos, en el campo de Barraña viendo a nuestro Boiriño, en el centro cultural o en los actos sociales festivos, convivencias habituales de los pequeños pueblos como era Boiro.

Con los años, mi madre, Filomena (casualmente, el mismo nombre que la madre de Jesús), me contó que, como yo con Javier y nuestra panda, ellos formaron parte de un grupo de amigos de la adolescencia; y mi padre mantuvo amistad con él hasta que la enfermedad los separó hace poco. Le gusta recordar que cuando se veían le preguntaba Alonso: «Moncho, cantos anos tes?». Y él le contestaba: «Jesús, xa sabes que teño dous máis que ti, como sempre».

Ya de adultos, las labores profesionales nos acercaron más, lo que me permitió descubrir al hombre grande que fue. Y para mí, hombres grandes son aquellos que no dejan indiferente a nadie. Son personas a las que se quiere mucho, se odia un poco y se envidia muchísimo. Creo que es de hombre grande ver una oportunidad donde nadie ve nada, ponerla en marcha, y cuando va bien, en vez de habitar en esa zona de confort, seguir apostando por tu iniciativa, desarrollarla, multiplicarla, diversificarla y pasar una vida entera alimentando aquel sueño de juventud.