¡A trabajar!

Alicia Fernández LA CRIBA

BOIRO

Despejadas las dos incógnitas de la comarca, que el sábado ya no lo eran tanto, aunque nunca se sabe, Ribeira y Boiro ya tienen alcalde. Manolo Ruiz repite y José Ramón Romero, Martiño, se estrena en estas lides. El primero ya ha dado muestras de su talante dialogante y de su capacidad de maniobra en las distancias cortas durante los últimos cuatros años, en los que fue quien de acordar con los grupos de la oposición temas importantes. Si mantiene esa línea no debiera tener problemas para afrontar los retos, a pesar de la presencia de un nuevo grupo que nace como contrapunto a él y sigue dando muestras de su hostilidad. En Ribeira, tanto BNG como PSOE han demostrado altura de miras y generosidad, anteponiendo su ciudad a la tentación -tan de moda- de la pose política baldía.

En Boiro es distinto. Desde la temperatura política habitual -siempre elevada- a la dificultad de comunicación entre las distintas formaciones políticas. Es verdad que ya hubo experiencias similares, pero no lo es menos que dejaron un sabor agridulce. Martiño se ha mostrado en su faceta profesional y en la de actor relevante del tejido asociativo como una persona tranquila, con capacidad de relación, seria y trabajadora. Aunque el Concello es un escenario muy distinto, sujeto a otras tensiones y fuerzas contrapuestas, deberían valerle esas virtudes para llevar a buen término la nave.

A su favor, en un primer momento, ha jugado una actitud de Boiro Novo, IC Boiro y BNG generosa al facilitar una investidura sin peajes. Otra cosa será el camino, pero ahora es el momento de desearle los mayores éxitos pues también lo serán para Boiro.