Los que disfrutamos con la política no recordamos una campaña como esta. Es innegable que los comicios de hace un mes han sido el factor determinante para que los nervios estén a flor de piel y, aunque me consta que en todas las localidades la tensión es similar, hoy hablaré de mi hogar.
En Boiro, las generales han dado un vuelco a la situación anímica de todos los partidos. Siempre se dice que no se pueden extrapolar los resultados de unas elecciones a otras y es cierto, pero solo en parte. Como si de una suerte de dinámicas de fluidos se tratase, la posible ascensión del PSOE a la alcaldía se antoja verosímil si extrapolamos los resultados. Si continuamos con esa corriente, se puede esperar un ascenso de Ciudadanos que dañaría al PP. Y si seguimos extrapolando, si Boiro Novo es capaz de no perder demasiados votos con respecto a los resultados obtenidos por Unidas Podemos en el concello, podrían verse como segunda fuerza de la oposición.
Y aunque nadie quiere creerse que las generales sean extrapolables, toda la carne está en el asador. Rumores; wasaps filtrados; descalificaciones y un gran miedo a los agentes externos harán de esta semana un frenopático delicioso.
El PSOE se aferra a la corriente Sánchez; Boiro Novo al influjo de Podemos; el Bloque a la figura del gran Deira (sacó el doble de votos al Senado que su propio partido al congreso); Ciudadanos, al efecto Muñiz; ICB a su eterno líder; y el PP a las obras realizadas in extremis y a ocultar todo lo posible el logo del partido.
Desde la barrera, ¡segundos fuera!