Bajas y esperas

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

Uno de los principios del liberalismo es que el Estado es eficiente y cumple sus objetivos cuando su acción, dimensión y presencia mengua.

El presidente de la Xunta presentó hace unos días un plan de 37 medidas —¡y 45 millones!— para reducir las bajas laborales, aunque eufemísticamente lo denominaron Plan integral para la mejora de la prevención, el bienestar laboral y la reincorporación saludable al trabajo en Galicia 2026-2029. ¡Ahí es nada!

A los dos días se hace público que los hospitales gallegos marcan un récord negativo en sus listas de espera, con el CHUS de Santiago, del que también dependemos los ciudadanos del Barbanza, a la cabeza ¡Ojo, unos datos maquillados por las agendas cerradas y por no contabilizar la demora de segundas citas!

El presidente parece desconocer lo que es palmario para trabajadores, empleadores y ciudadanos en general: la principal causa de las bajas y su duración es un sistema sanitario desbordado, con déficit de personal y medios. Una buena parte de los 2.000 millones de impacto negativo que se estima en Galicia por este concepto es porque la Administración no cumple su cometido.

Pero lejos de hacer una autocrítica y entonar un mea culpa se inventan otro chiringuito para despilfarrar 45 millones más, que bien podrían ser un principio para trabajar en la dirección correcta.

En mi entorno barbanzano los empresarios se quejan del gran impacto de las bajas laborales ¡y con razón! También hay muchos familiares y amigos que sufren el retraso en un proceso grave de salud o la espera de hasta dos años para una pequeña intervención que alarga de forma innecesaria su baja.