Despedida a uno de los nuestros, Tahirou Fall

Antonio Lijó

BARBANZA

Nacido en Senegal hace 61 años, falleció el pasado día 19 cuando faenaba en el Playa de Cesantes

20 ago 2026 . Actualizado a las 16:17 h.

Puede decirse que Saint Louis, en Senegal, es el homólogo de Ribeira en España. El 12 de febrero del año 1965 nació Tahirou Fall en el que es uno de los principales puertos pesqueros de Senegal y la primera capital del país.

La situación económica de la excolonia francesa era y sigue siendo paupérrima, lo cual lleva a Tahirou Fall —conocido entre sus allegados con el nombre de Massata— a jugarse la vida. Dejó a su mujer y a sus cuatro hijos para echar a suerte su destino embarcando en una patera con destino a Canarias.

Tras conseguir llegar a la isla española, durante un tiempo residió en un centro de acogida. Canarias no era, ni mucho menos, su última parada. En el año 2006 desembarcó en la ciudad de A Coruña, donde realizó unos cursos náuticos e inmediatamente se puso a trabajar. Ganar para vivir y para mantener una familia a miles de kilómetros de distancia no es sencillo. Los fines de semana, Massata recorría las calles de la ciudad herculina vendiendo pulseras y todo tipo de complementos.

Ribeira fue su siguiente morada donde tuve la oportunidad de conocerlo hace cuatro años porque acudía al bar Plaza para ver los partidos de fútbol. Así fue como comencé a entablar conversación con Massata y conocí detalles de su vida.

Su afabilidad, amabilidad, su sonrisa y su esfuerzo constante por darle lo mejor a los suyos hacen que se nos haya ido uno de los nuestros; un marinero como nuestros padres, nuestros abuelos y nuestros hermanos.

Lamentablemente, como muchos otros, Massata tuvo la mala suerte de pagar el precio que nos impone el mar en un accidente ocurrido el pasado día 19 a bordo del pesquero Playa de Cesantes cuando faenaba frente a la Costa da Vela en Cangas.

Tras un gran esfuerzo, Massata había conseguido que su mujer pudiera salir del país y desde hace solo dos meses ambos residían en Ribeira. El próximo objetivo era la reunificación con sus cuatro hijos, algo que la mala jugada del destino no les permitirá conseguir.