«La plataforma es merecedora del agradecimiento de nuestra comunidad, pero hay que darle más apoyo»
01 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Fue un funeral corpore insepulto porque la sanidad pública gallega, lo que es de cuerpo, está. Otro asunto es su alma, vendida hace tiempo por esas cosas del liberalismo económico y de la especulación más oscura y usurera que conlleva, a cuenta de la salud de la tropa.
Con su entierro, la Plataforma en Defensa da Sanidade Pública, catafalco incluido, logró llamar la atención sobre la triste realidad del hospital del Barbanza que sufre una endémica falta de personal y medios, nunca reconocida, ni mucho menos asumida, por los responsables de la situación.
Daban así apoyo a los miembros de este colectivo que entran en la segunda semana de encierro en el recibidor del centro hospitalario, donde tienen la intención de permanecer hasta que los atienda la Consellería de Sanidade o la Xerencia da Área Sanitaria de Santiago; que asubían ó ceo.
Unos actos de protesta que cuentan con bastante respaldo, aunque no todo el que debieran tener: es un problema que antes o después nos afectará a todos. Un problema que —si miramos debajo del maquillaje aplicado por la consellería— está empeorando.
Una situación derivada de una determinada concepción política a la hora de afrontar el reto de una sanidad pública universal —pilar fundamental de la política social— y el esfuerzo económico que esta supone en una sociedad moderna. La sanidad es un negocio goloso para el mercado. Porque al final, resumiéndolo, se trata de eso: gestionarla desde el espacio público, de forma directa y transparente, o delegarlo en terceros con ánimo de lucro.
La plataforma es merecedora del agradecimiento de nuestra comunidad, pero hay que darle más apoyo.