Del mar al plato en vivo, «showcooking» y producto local

BARBANZA

El chef del grupo Chicolino Eventos destaca su apuesta por la gastronomía gallega a través de la renovación culinaria

26 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Con el inicio de la temporada de celebraciones, el Grupo Chicolino Eventos redefine su propuesta gastronómica bajo una premisa clara: evolucionar sin perder la esencia. La firma apuesta por una renovación culinaria que rinde tributo al producto de proximidad, convirtiendo el mar de la comarca y la despensa local en los protagonistas de su mesa. «Intentamos exponer nuestra cultura gastronómica y lo que producimos aquí en nuestra tierra», al frente se encuentra el chef Javier Fernández, cuyo equipo destaca por una ejecución técnica impecable en el tratamiento de pescados, carnes y mariscos.

La innovación comienza desde el primer bocado. Fernández ha apostado por dinamizar los aperitivos mediante el showcooking, rompiendo la barrera entre los fogones y el comensal. «Tenemos a los cocineros más fuera que dentro de la cocina», explica el chef, subrayando un modelo donde la frescura es tangible. Bajo esta filosofía, los asistentes pueden presenciar el dominio del fuego en vivo: desde moluscos a la plancha hasta carnes preparadas en la barbacoa coreana —una incorporación reciente que emplea brasa ahogada—, pasando por el arte de cortar jamón.

En el apartado de platos principales, la carta se enriquece con propuestas que buscan el equilibrio entre texturas y matices. Entre las novedades destacan la lubina sobre cremoso de boniato, distintas opciones de sushi y la carrillera de angus, que sobresale por una «melosidad y trasfondo de sabor mucho más acentuados que la de cerdo», según apunta Fernández.

La reinvención

El chef identifica una clara tendencia hacia la vaca y la ternera, especialmente en cortes como el solomillo y el entrecot. En el ámbito marino, la oferta se diversifica con rodaballo acompañado de espuma de patata al laurel y verduras teriyaki, merluza confitada o el emblemático rape en salsa verde. No obstante, la tradición se reinventa en la forma: se abandonan las rodajas clásicas en favor de cortes y presentaciones más limpias y contemporáneas. La experiencia del invitado es la prioridad. Por ello, tanto carnes como pescados se sirven «fileteados y a la vista», eliminando la incomodidad de huesos o espinas.

Esta búsqueda de la comodidad se traslada también a las guarniciones. Atrás quedaron las pesadas patatas fritas, sustituidas ahora por elegantes espumas, cremosos y vegetales de temporada como mini zanahorias o calabacines. Como concluye el propio Javier: «Me costó mucho sacar la abundancia del plato para que no fuera tan pesado», logrando así un equilibrio donde la calidad prevalece sobre la cantidad, garantizando una digestión ligera sin sacrificar el placer gastronómico.