«De poco vale quejarse de que en algún concello no hay donde comprar nada si los vecinos no echan una mano a los comerciantes que aún quedan y recurren únicamente a internet»
28 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El comercio local tiene que luchar contra viento y marea para poder salir a flote en el temporal constante en el que vive, con unas olas que cada vez son más altas. A los elevados precios que hay que pagar por el alquiler de los locales, se unen las sangrantes cuotas de autónomos y seguridad social, el pago de un sinfín de facturas, y la competencia feroz de internet, que cada vez baja más los precios y es imposible poder igualarlos si se quiere sacar un mínimo de beneficio.
La puesta en marcha de los bonos comercio, tanto por parte de la Xunta como de la Deputación da Coruña, se han convertido en el mejor salvavidas para los pequeños autónomos, y muchos no paran de decir que «tenían que sacar uno cada mes». Ofrecer descuentos es el mejor reclamo para que los compradores se acerquen de nuevo a las tiendas de los distintos barrios y dejen allí su dinero, contribuyendo a mejorar la situación de la economía local.
De poco vale quejarse de que en algún concello no hay donde comprar nada si los vecinos no echan una mano a los comerciantes que aún quedan y recurren únicamente a internet, y eso a sabiendas de que muchas veces un producto puede salir más caro en la tienda digital que en la física. Los bonos comercio buscan ayudar a devolver la actividad a los pequeños comercios, que las calles se llenen de vida y se genere dinamismo local, que es algo que es bueno para todos.
Con todos estos beneficios, resulta difícil explicar por qué aún hay negocios que no se han sumado a las campañas de los bonos comercios y así poder remar todos en la misma dirección.