La nueva conselleira do Mar es una mujer bregada en la casa, dónde se inició con Rosa Quintana, la que debiera haber señalado Feijoo en su partida a la inhóspita Meseta. Dicen que es una hormiga incansable. Que sabe. Con un único pero, que yo no veo como tal, su falta de fuste político.
Para nuestra comarca, con grandes intereses en el mar y en un momento tan difícil, puede personalizar la poca esperanza que nos queda. Que, por fin, desde la Administración se ponga conocimiento, sentido común y, sobre todo, valentía. Algo que desde el sector es más complicado que llegue. Sin mayor conocimiento y siendo positiva, me atrevo a decir que Marta Villaverde aporta ilusión en medio de la tormenta perfecta.
En cuanto a la dimisión de Alfonso Villares, como la política está tan degradada, casi mejor ni opinar. Hacer política en estos momentos es sinónimo de manipular, ensuciar y hacer el mal adrede.
¿Para qué pide la oposición la comparecencia del presidente Rueda en un tema del ámbito privado de un conselleiro que ha presentado su dimisión y le ha sido aceptada? Ya no cabe hacer política, solo la acción de la Justicia.
¿Por qué el presidente, sin tener más versión que la del exconselleiro, afirma con tanta contundencia que su relato es el real? ¿Por qué Villares dice que dimite para defenderse cuando todos, incluido él y su partido, saben que una vez que el TSXG acepta investigarlo por agresión sexual su situación política, al margen de la presunción de inocencia, es insostenible?
Yo esperaré a lo que diga un tribunal y a la nueva titular le deseo el mayor éxito porque también lo será de nuestra comarca y Galicia.