Cuando uno piensa en una concentración motera con sesión de pinchadiscos hasta altas horas de la madrugada, puede llegar a imaginar que al día siguiente el escenario de la celebración recordará más bien a una apocalipsis zombi que a otra cosa. Pero, en ocasiones, esas probabilidades que uno se imagina se dan de bruces contra la realidad.
Decenas de motoristas y vecinos participaron hace unos días en la celebración que desde hace años impulsa el Motoclub SinFrenos en A Pobra y que ahora tiene como base de operaciones un aparcamiento municipal situado a lado de la playa de Os Areos. A la mañana siguiente, solamente las bolsas de basura perfectamente apiladas en los contenedores recordaban que por allí estuvo de farra muchísima gente.
Ni rastro de vasos, botellas, cristales o bolsas de plástico desperdigadas por la explanada o el paseo marítimo, salvo un par de ellos que alguien decidió llevarse para el camino de vuelta a casa y no se percató de que había papeleras. Todo quedó tal cual se lo encontraron, y es algo que hay que agradecer tanto a la organización como al Concello, puesto que la imagen dista mucho de otras estampas festivas, como la que quedó esta semana tras la última fiesta de la Ascensión en Santiago, o como amanecen todos los años las playas de A Coruña después del San Juan.
El único «pero» que hay que poner a la concentración motera pobrense fue que las huellas de los neumáticos quemados dejaron un singular grafiti en la carretera que tardará todavía muchos meses en desaparecer.