«Enxebre»

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

05 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace años este bonito adjetivo gallego, aplicado en el sector de la hostelería, era sinónimo de la misma esencia de nuestra tierra, en su sentido más ortodoxo y gracias a una contrastada profesionalidad. Significaba, ni más ni menos, calidad marca Galicia. Pero ese término, como otros muchos, fue pasto de especuladores, aprovechados y chalanes de poca bandeja y menos escrúpulos. Tanto es así, que a día de hoy casi desconfías cuando te dicen que te van a llevar a un sitio «moi enxebre».

Aún recuerdo la visita a uno de estos donde la afición de los clientes, dado el escenario y la tardanza, era tirar servilletas y palillos a los cientos de telarañas que poblaban el local. Cuando por fin nos sirvieron una tapa de queso llevaba impresas las huellas dactilares en rojo chorizo. Ante nuestra reclamación, nos tildaron de tiquismiquis y casi nos echan.

Vino esta anécdota a mi cabeza con motivo de una visita a Padrón para comer el pulpo en las fiestas de Pascua. El nivel de las cuatro pulperías instaladas era más bien bajo, algo mucho más corriente de lo deseable. Las instalaciones pueden ser enxebres y tener un mínimo de comodidad. Bancos corridos que los carga el diablo, mesas estrechísimas y de difícil limpieza, humo del asado que inunda la carpa, pozas de agua, goteras, corrientes de aire traidoras y las medidas higiénicas —en general— muy laxas.

¿De verdad que, manteniendo la esencia de la típica pulpería, no se puede hacer mucho mejor? Creo que sí. Hay cientos de ejemplos a lo largo de la geografía española y europea. Las autoridades no deberían permitir que se dilapide así la marca Galicia.