Fallece la hermana Rosario, un alma bondadosa con una huella imborrable en A Pobra

Laura Ríos
Laura Ríos RIBEIRA

BARBANZA

La monja, sentada y con chaleco negro, en un acto en el 2016.
La monja, sentada y con chaleco negro, en un acto en el 2016. CEDIDA

Nacida en Navarra, la monja pasó la mayor parte de su vida siendo docente en el municipio barbanzano

17 ene 2024 . Actualizado a las 11:11 h.

Nacida en Navarra, la vida de Manuela Preciado, conocida por todo el mundo como la hermana Rosario de la Congregación de Religiosas Misioneras del Divino Maestro, transcurrió durante más de 35 años en A Pobra. La casualidad de que la enviaran allí fue lo que la hizo recalar en el municipio, mas con el paso de los años este se convirtió en su hogar.

Su labor principal fue la de docente en la escuela de la orden religiosa, que fue pionera en ofrecer formación profesional a todos aquellos estudiantes que, por una u otra razón, no lograban superar los estudios de la EGB.

La profunda huella que dejó en sus alumnos, que la recuerdan con cariño, también se nota en profesores actuales del centro como Beatriz Pérez, que la describe como una persona «moi loitadora e moi querida por todos os veciños da vila». No era para menos, la barbanzana de adopción se dedicó a organizar, junto a las hermanas Anuncia y Remedios, todo tipo de actividades sin ánimo de lucro con las que poner un grano de arena en la felicidad de los pobrenses.

Excursiones por toda la Península para personas mayores y festivales benéficos como el de la Cea dos Pobres, que se organizaban todos los años en el centro, fueron algunas de las acciones de la monja que dejaron una profunda marca en los habitantes del término barbanzano.

Su actitud positiva y la manera que tenía de encarar los problemas con una sonrisa le valieron para ganarse los corazones de la gente, que siempre recibía con los brazos abiertos a la hermana. Un revés en su vida la obligó a mudarse a Santiago en el 2017. Su última visita a la localidad fue el pasado mes de septiembre.