Una de las apuestas de diversificación económica del territorio barbanzano es el turismo y, además, las estrategias locales apuestan, como no puede ser de otra manera, por una oferta de calidad. Pero todos esos loables propósitos requieren de unos cimientos que, pasan, inevitablemente, por proporcionar servicios.
Hace ya varias semanas que el buen tiempo acompaña e invita a ir a la playa. De hecho, Boiro marcó récord de temperaturas hace unos días y cualquier residente puede comprobar que los fines de semana llegan a la comarca personas venidas de fuera. Están en las calles y en los arenales.
Pues bien, pensando en los que viven en este territorio durante todo el año y en aquellos que lo eligen como lugar de evasión, resulta inaudito que, a estas alturas, las playas barbanzanas carezcan de servicios y hasta de limpieza continuada.
Habrá quien se escude en las elecciones locales y en el cambio de corporaciones. No sirve, entre otras cosas porque es casi seguro que esta situación se hubiera dado igual sin comicios municipales.
También está el hecho de que una cita con las urnas no debe y no puede paralizar la actividad Administrativa.
Si la pretensión es vivir del turismo se necesita mantener una estructura bien engrasada que funcione y ofrezca los servicios necesarios cuando pueden ser demandados. Ya se sabe que ahora acompaña el buen tiempo y agosto puede estar pasado por agua. También teniendo eso en previsión hay que ofrecer alternativas a las playas. Claro que en este caso también sería necesario que la iniciativa privada invirtiera en las posibilidades del territorio.