Next Generation

josé vicente domínguez LATITUD 42°-34?, 8 N

BARBANZA

Robert Ghement

21 oct 2021 . Actualizado a las 10:19 h.

G ace unos seis o siete días, mientras me estaba recuperando de un resfriado, medio indefenso como estaba, no se me ocurrió mejor cosa que flagelarme escuchando las intervenciones que Alberto Núñez Feijoo, Ana Pontón y Gonzalo Caballero realizaban en el marco del debate sobre el Estado de la Autonomía. Me lo tragué enterito, pero no me pasó nada. Gracias a la protección generada por unas décimas de fiebre, ninguno de los intervinientes logró inculcarme cosa nueva ni chip alguno, al estilo de los negacionistas. Pero hubo algo en el conjunto del debate que llamó mi atención. Les explico.

Como es natural y lógico, todos hablaban en gallego y todos, sin excepción alguna, utilizaron en sus intervenciones el novedoso término Next Generation, pronunciando con un fuerte y claro yenereixon para la segunda palabra. Pero lo más curioso, es que ninguno de ellos intentó siquiera traducir el término al galego de Galicia o de Galiza y menos al español o castellano, según les guste. No, es como si los portavoces de las tres formaciones políticas dieran por supuesto que todos, o por lo menos los pocos y sufridos mortales que escuchábamos aquel debate, tuviéramos que saber que con dicha expresión se estaban refiriendo al plan de recuperación europeo más importante y ambicioso de todos cuantos se hayan realizado hasta la fecha. O sea; un plan que persigue conseguir una Europa verde, digital, saludable e igualitaria, para lo que, tan solo a España, se destinarán nada más y nada menos que 140.000 millones de euros, de los cuales, más de 70.000 millones serán a fondo perdido. ¿No creen que quedaría bien una simple traducción para que los televidentes exclamasen ¡Hala! ¡Menuda pasta! Y los más escépticos pensasen en dónde y cómo la pensamos invertir?

Pues ya ven; eso es a grandes rasgos el programa Next Generation, cuya fácil traducción al gallego, sería algo así como Programa para a Vindeira Xeración y no habría posibilidad de que alguien, con menos conocimientos de inglés que Feijoo o Ana Pontón, confundiese el término con la famosa canción Congratulations and celebrations de Cliff Richard, ganadora del Festival de Eurovisión del año 1968 de nuestra era.