El covid busca pupitre en Barbanza

En apenas dos semanas se duplicó la cifra de alumnos contagiados


RIBEIRA / LA VOZ

El coronavirus pelea por hacerse un hueco en la comarca, y aunque durante meses parecía que la incidencia del virus había sido mínima, en las últimas semanas se ha colado con fuerza en la mitad de los concellos de Barbanza. Buena prueba de ello es que varios municipios -Muros, Noia, Porto do Son o Ribeira- han estado en el nivel máximo de alerta, y algunos todavía continúan. Como era de esperar, esta situación también se ha trasladado a los centros educativos, que en 14 días casi han duplicado el número de alumnos y personal contagiado.

En el informe de ayer de la Consellería de Sanidade se alcanzaba, por segunda jornada consecutiva, la cifra más alta de afectados -37-, destacando especialmente la situación de Ribeira, que acumula 16 casos en nueve colegios e institutos. Boiro con seis enfermos con covid, y Porto do Son y Noia, con cinco cada uno, se sitúan a la cabeza de esta lista en la que tienen representación todos los municipios a excepción de A Pobra, Outes y Carnota, que por el momento se están librando.

Aunque algunos pudieran pensar que los niños suelen ser un foco de contagio y que son los transmisores de muchas enfermedades, con el coronavirus se está demostrando que sucede lo contrario. Así lo afirma el jefe del servicio de Pediatría del área sanitaria de Santiago y Barbanza, Federico Martinón: «La mayoría de las veces que hay casos de infección con niños implicados, son los adultos los que transmiten les la enfermedad, y no al revés. El paradigma del covid es que son los mayores los que contagian a los pequeños», insiste el especialista, que también apunta que esta situación es aplicable solo a los menores de 10 años, puesto que a medida que van entrando en la adolescencia su comportamiento frente al covid se asemeja más al de los adultos.

Según los estudios realizados en su departamento, se ha comprobado que los niños «son peores transmisores de la enfermedad», apunta Martinón, que pone como ejemplo que en la mayor parte de los brotes familiares o en comunidades cerradas «los casos primerizos son en adultos, y los pocos niños que se detectan son asintomáticos». Otro punto que también sostiene esta teoría es que los centros escolares no son el escenario en donde se originan los focos de propagación del virus, sino que la gran mayoría de enfermos son alumnos que se han infectado de sus familiares.

Mejor comportamiento

«Hay que felicitar a todos los profesionales de la enseñanza, y al comportamiento ejemplar de los niños, que nos dan lecciones todos los días. Es verdad que hay algunos contagios en los colegios, pero la mayoría no son en los centros sino en los senos familiares, y de los adultos a los niños», argumenta el jefe de Pediatría del área sanitaria.

A la hora de explicar por qué los pequeños tienen un mejor comportamiento ante el coronavirus, Federico Martinón lo tiene claro: «Lo que estamos viendo no es que se infecten menos, sino que se defienden de una forma más eficiente del virus. Es como si dijéramos que el sistema inmune del niño no le deja ninguna oportunidad al covid, lo resuelve ya en la nariz. La resolución es tan eficaz en el primer nivel defensivo que no llegó a haber una respuesta inmunológica en sangre».

Por este motivo, desde que comenzó la pandemia en el mes de marzo, apenas diez niños con covid acudieron al servicio de urgencias pediátricas del CHUS, y solo dos de ellos presentaban algún tipo de complicación. «Los pocos casos que tenemos son leves, es decir, que un niño tenga covid, hoy por hoy, no es un problema significativo. Es más, a los pediatras nos preocupa más cualquier otra cosa que no sea el coronavirus, porque la gran mayoría de los niños que están enfermando lo hacen por cualquier otra dolencia», destaca.

En este sentido, alerta de que se está produciendo una situación de «covidcentrismo», es decir, que parece que todo está relacionado con ese virus, cuando existen decenas de enfermedades que afectan a los menores y que pueden ser muchísimo más graves. A pesar de todo, reconoce que puede haber unos pocos casos graves relacionados con el coronavirus, aquellos que padecen el conocido síndrome de Kawasaki, pero que estos enfermos son los menos «porque se trata de un cuadro clínico extremadamente raro, que se ve en menos de uno de cada 100.000 casos infectados y que incluso, a pesar de ser grave, responde mayoritariamente al tratamiento».

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