Las bicicletas son para el covid

laura m. gómez RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

En las tiendas barbanzanas no queda «stock» y hay listas de espera

12 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

«Sentímolo, pero xa non nos queda ningunha». Esta es una de las frases que más han repetido los vendedores de bicicletas barbanzanos en los últimos meses. Hileras donde antes hubo decenas de estos vehículos de dos ruedas en exposición están ahora vacías. Si tiene fortuna, el comprador menos exigente podrá encontrar un modelo o quizá dos del tamaño y para el tipo de terreno que andaba buscando, pero que tampoco se haga muchas ilusiones. La venta de bicicletas está viviendo un auténtico bum durante esta crisis del coronavirus y la fuerte demanda ha dejado bajo mínimos el stock de la mayoría de distribuidores, que tienen ya una lista de espera interminable. Como el protagonista de la conocida obra teatral de Fernán-Gómez, todo el mundo quiere una bicicleta, pero para eso habrá que esperar.

Lourdes Fiera, del punto de venta boirense Daniel Ríos, no puede ni siquiera cuantificar la cantidad de bicicletas que ha vendido desde el mes de mayo. «Temos dúas tendas, pero tivemos que cerrar unha delas porque non dábamos feito», afirma la comerciante. De los más de 200 modelos que guardaban en sus almacenes, ya no queda nada. «Traballamos de luns a domingo e tivemos xente á porta esperando igual que nos supermercados. Viñeron familias enteiras a comprar», relata.

Se dio salida incluso a «modelos invendibles», como los califica Óscar Fernández, de la ribeirense Quintena Ciclos. Eran velocípedos que se habían quedado muy anticuados o, directamente, que ya no se fabrican, como las bicicletas con ruedas de 26 pulgadas de diámetro. No importaban tampoco ni el color ni el precio. En Daniel Ríos se llevaron una que superaba los 7.000 euros, aunque los vendedores coinciden en que las más solicitadas se situaron en torno a los 1.000 o 1.500.

Abastecimiento

Ahora, las colas se han visto sustituidas por largas listas de espera. «A demanda medrou moitísimo. Chégannos clientes que xa se recorreron todas as tendas habidas e por haber e non deron atopado o que querían», explica Fernández. Allí ya tienen reservadas más de una veintena de bicicletas: «En canto no las mandan os provedores, xa as levan». En RS Bike de Boiro ya son medio centenar de personas las que llevan esperando meses por la llegada de su nuevo vehículo, «e levamos semanas con pouco máis que cinco bicicletas», cuenta su propietario, Ramón García. En una situación similar se encuentran en la tienda noiesa Mc Bikes. Con cerca de 40 modelos reservados, no hacen más que atrasar los plazos de entrega. «O produto está chegando tarde e a contagotas», comenta el dueño, José Mato.

Y es que los fabricantes no dan a basto. Dependen de centros de producción situados en diferentes puntos del globo para obtener las piezas y montar sus bicicletas, pero se han encontrado con el cierre de muchos de ellos a causa del confinamiento en un momento de ventas récord. «Se máis nos mandaran, máis venderíamos», asegura Mato. Pero lo cierto es que las tiendas especializadas ya están viendo peligrar la campaña navideña. «Algúns pedidos que fixemos xa non nos van chegar ata o mes de marzo, e nalgunhas marcas incluso nos dan de prazo ata xuño», relata Lourdes Fieira.

Con este panorama, y contando con que la venta de bicicletas continuará al alza mientras se mantenga la actual situación sanitaria, los vendedores no saben cómo van a abastecer su mercado. Temen morirse de éxito por no atender toda la demanda que tienen, porque no hay bicis que lleguen en tiempos de covid.

«Acabamos vendendo a nosa propia cinta de correr de segunda man»

La demanda de bicicletas no es la única que se ha disparado en los últimos meses. En la tienda Daniel Ríos también agotaron las existencias de todo tipo de máquinas que permiten hacer deporte sin salir de casa. «Acabamos vendendo a nosa propia cinta de correr de segunda man», cuenta Lourdes Fieira. Incluso uno de sus clientes mandó un taxi desde Outes para recoger su pedido en pleno confinamiento. Asegura que todavía se siguen solicitando estos aparatos. «Eu creo que a xente aínda ten medo a que nos volvan confinar», explica la vendedora boirense.