Los accidentes de kayak ensombrecieron un verano con muchos menos rescates

La temporada fue tranquila a pesar de las avalanchas de bañistas


ribeira / la voz

El verano del coronavirus también pasará a la historia porque en él se registraron dos trágicos accidentes marítimos que acabaron con la vida de tres vecinos de la comarca cuando viajaban en kayak. Estas tragedias ensombrecieron unos meses que se han caracterizado por ser «muy tranquilos, con muy pocos rescates, aunque con muchos bañistas», según apuntaron desde varios grupos de emergencias de Barbanza.

El 25 de mayo, justo el día en el que el Gobierno central abría las playas al baño después de meses de confinamiento y desescalada, se registraba uno de los sucesos más importantes: Jorge Castro, un joven de 21 años, se tiraba al agua en la playa pobrense de Niñeiriños y sufría una lesión medular que, en principio, tenía muy mal pronóstico. Finalmente se le diagnosticó síndrome de Brown-Sequard, que le afecta a la movilidad de la parte derecha y a la sensibilidad de la izquierda y le exigirá muchos meses de rehabilitación.

En la playa sonense de Coira tenía lugar, el 6 de julio, el accidente más trágico. Tres jóvenes -Javier Hurtado, Miguel Quan y Soraya Luaces- salieron a dar una vuelta en kayak, y los dos primeros ya no regresarían más. La embarcación volcó y la chica pudo nadar y ser rescatada unas horas después agarrada a unas rocas en la zona de Caaveiro. A pesar del gran dispositivo que durante semanas buscó los cuerpos de los chicos, nunca aparecieron. No ocurrió lo mismo con el de Juan Ricardo Carballo, que se encontró a las pocas horas flotando muy cerca del kayak en el que había salido a navegar en Carnota el domingo 19 de julio.

Cerca de Cortegada

Ese mismo día también tuvieron que ser rescatados seis jóvenes que habían salido de Rianxo en tres piraguas y que finalmente fueron localizados cerca de la isla de Cortegada. Pero ellos no fueron los únicos que tuvieron problemas para regresar a tierra, puesto que los socorristas de la playa pobrense de Cabío-A Lombiña ayudaron a dos kayakistas que se estaba llevando la corriente, así como a un padre que iba con su hija en una tabla, y a sendos veleros que se quedaron sin motor.

A pesar de todo, desde el servicio de emergencias de A Pobra consideran que fue un verano bastante tranquilo en cuanto a salvamentos, una impresión que también comparten sus compañeros de Boiro, «onde houbo moitas picaduras, cortes e torceduras. O único destacable foi un falso rescate dun veleiro que parecía que afundía, pero era que tiña moi pouco calado».

Tres cuartos de lo mismo ocurrió en Ribeira que, a pesar de tener arenales muy peligrosos, «este año, afortunadamente, no hubo que lamentar ninguna víctima mortal. Tuvimos un rescate de un chico en una tabla en Coroso y hubo que llamarle la atención a varios piragüistas y surfistas que salían al agua cuando las condiciones no eran las idóneas», apunta Marcos Fernández, responsable del GAEM, que quiso destacar la gran profesionalidad de los socorristas durante esta campaña de verano.

Aunque finalmente todo quedó en un susto y no fue necesaria la intervención de ningún servicio de emergencia, el 24 de julio la Dorna Nai volcaba y tenía que ser reflotada hasta la playa de Area Secada mientras sus tripulantes eran rescatados. Al parecer, una maniobra desafortunada al virar y el cambio de viento propiciaron el accidente.

«Houbo momentos nos que foi complicado controlar o aforo nas praias»

Después de semanas encerrados por la crisis sanitaria, los arenales de la comarca se convirtieron este año, más que nunca, en el lugar de destino escogido por centenares de bañistas. En la zona de Muros y Carnota fue donde más se notó este incremento en el número de visitantes, «e houbo momentos nos que foi complicado controlar o aforo nas praias e tivemos que pechar os aparcamentos», destacó Ramón Lago desde el GES muradano.

Aunque, una de las incidencias destacadas, se registró a principios del mes de junio, cuando agentes de la Policía Local de Carnota tuvieron que desalojar a un grupo de 38 jóvenes que estaba haciendo un botellón en el arenal. Eran estudiantes Erasmus que habían decidido celebrar su particular fiesta en plena desescalada, y que finalmente se les impuso como castigo que tenían que limpiar el arenal.

En Porto do Son no llegaron a estos extremos, aunque desde el grupo de Protección Civil reconocen que tuvieron que reforzar las labores de vigilancias para hacer cumplir las normas en los arenales. «Moitos se comportaban cando nos vían, pero unha vez que pasábamos xa volvían a facer das súas», apuntaron.

Seis personas tuvieron que ser evacuadas tras caerse en las piscinas del Pedras

Para David Cardalda, jefe de Protección Civil de A Pobra, este verano fue bastante tranquilo en cuanto a rescates en las playas, pero ocurrió todo lo contrario en las piscinas del río Pedras, donde que hubo que evacuar a seis personas -cuatro en helicóptero y dos en ambulancia- que se habían herido al caer en las pozas. «El más complicado fue un operativo en el que el señor estaba muy arriba y tardamos casi 50 minutos en encontrarlo», apunta.

Destaca que, debido a la crisis sanitaria, se multiplicó su trabajo fuera de las playas con respecto a otros veranos, con casi 300 salidas en 90 días. También los bomberos de los parques de Ribeira y Boiro estuvieron entretenidos estos meses -con más de 250 intervenciones-. Además de participar en los rescates del río Pedras, acudieron a 28 accidentes de tráfico, 12 incendios en viviendas y 16 forestales, y retiraron 73 nidos de velutinas.

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