La pandemia dejó mucho dolor y sufrimiento y también numerosos problemas entre los diferentes sectores económicos de la comarca. Los marineros y los mariscadores temían que durante el verano sus productos no tuviesen la demanda de otros años. A pesar de las reticencias, el mercado, una vez más, es fiel a unas especies con una calidad más que contrastada.
Los percebeiros de Aguiño no las tenían todas consigo al abrir la campaña extractiva del verano. Y no era para menos. El turismo y los visitantes estaban en el aire y el miedo todavía está instalado entre parte de la población. Pero la respuesta no pudo ser mejor. Las subastas en la lonja de la localidad superaron incluso a las del año pasado.
La calidad del crustáceo es una garantía suficiente para que llegue a las mejores mesas del país. La demanda no se vio afectada a pesar de la crisis que está padeciendo todo el mundo.
Hay destinos turísticos que están atravesando una difícil situación. Galicia y Barbanza tampoco están para tirar cohetes. Sin embargo, es una apuesta segura y mientras en otras latitudes establecimientos hosteleros permanecen cerrados, en la comarca la vida y la economía intentan resurgir poco a poco.
Nada será igual, pero, al menos, el sector productivo barbanzano puede respirar al comprobar cómo poco a poco la economía se va recuperando y los excelentes productos, tanto del mar como de la tierra, cuentan con el reconocimiento del público debido a su calidad. Ahora lo que hace falta es apoyar a estos colectivos consumiendo producto local y dejar atrás la pandemia cuanto antes.